Jordi Jubanys Artista, Pintor, Esculptor

RESEÑAS

  • Como alcalde de Girona tuve la oportunidad de saludar la obra “El Claustre i Jordi Jubany”, libro de una exposición que significava tanto la celebración de 30avo aniversario de la galeria El Claustre -tan implicada en la dinamización cultural de las comarcas geroninas- como la puesta en valor de un gran talento pictórico de nuestro pais. Ahora me vuelvo a encontrar con la obra de un aún joven Jordi Jubany, que es cada vez más un valor artístico y de referencia, pero con ilusión y pinceles a punto para dejarnos de sorprender y de impresionar. Porque este último trazo va directamente atado a la experiencia artistica, sea qual sea su forma de expresión, literaria, musical o pictórica, entre otras muchas. Pero esta experiencia, que nace de una individualidad y que es apreciada y vivida de manera personal, no se puede desarraigar de la sociedad y de la cultura que ha servido de fundamento y de base para la formación del pintor y la concreción de su trayectoria: los referentes están hasta cuando los artista deciden alejarse de ellos. Se ha dicho y repetido que la lengua y la cultura son los principales rasgos identitarios de Catalunya, nos distinguen i, al final, nos cohesionan socialmente. por eso, personalmente e institucionalmente, hay que reconocer de un lado la tarea de galerias que ofrecen la oportunidad de darse a conocer y crecer a nuevos artistas y de otra, la potente obra de un Jordi Jubany que trasciende el paisaje para llevarnos a un más allá que entiende la mirada pero que, apenas, el habla es capaz de expresar.

    Carles Puigdemont i Casamajó
    Presidente de la Generalitat de Catalunya
  • Paisaje es todo lo que vemos desde la ventana. La ventana, en el caso que nos ocupa, es el lienzo de color blanco, que se contaminará o oxigenará de color y de intensidad compositiva, por el trazo de Jordi Jubany, que tiene en la pintura su vocación. El trazo de una mirada enriquecida por un viaje, casi iniciático e imitando los pintores del plein air de principios del siglo pasado, que ha transcurrido durante un intensivo periodo de tiempo por las comarcas gerundenses. Gracias a este periplo y el impulso de una empresa familiar y cultural catalana -El Claustre- ha fijado en forma de una maquinaria compleja llamada libro. Así pues, nos encontramos ante el viaje por una ventana que respira naturaleza. Paisaje es todo lo que vemos desde la ventana es también una máxima simple y evocadora que no tengo vergüenza de haber tomado, premeditadamente, de un vídeo delicioso divulgado por el Observatorio del Paisaje de Cataluña, una institución reconocida internacionalmente y fundada en 2005 en nuestro país -a raíz de la aprobación de la ley del paisaje. Hablar del Observatorio también significa hablar del binomio entre arte (cultura) y naturaleza. Y esta institución, reitero, es clave en un momento fundacional como el que vivimos, porque refleja civilidad y proporciona puentes entre la innovación, la creatividad y la preservación de nuestro ecosistema natural. Es clave para entender y valorar términos como naturaleza, sostenibilidad, preservación, paisaje, arte, geografía o patrimonio natural. Toda una serie de conceptos que sirven para inspirar pintores, poetas, músicos, geógrafos, científicos o, simplemente, para mejorar la calidad de vida de las personas. Reflexionar sobre el paisaje -al artista Perejaume no le gusta el término, prefiere tierra- y paisajismo también puede querer decir hablar de paisajes culturales, un nuevo concepto que nos ensancha horizontes y que rompe límites. Aunque el paisaje continúa incesantemente su transformación que el relato cultural intenta seguir desde diferentes planteamientos. A menudo, sin embargo, ha mutado tanto que casi no lo reconocemos y, a menudo, la gente no lo hace suyo. La calidad del paisaje, por tanto, es clave en cualquier sociedad civilizada. Jubany, en este caso, hace una recreación idealizada de un tiempo que ya ha pasado. Y lo hace con esa melancolía que quisiera volver al pretérito, para hacer brotar un chorro de humanidad que el ladrillo y el alquitrán han tensionado en exceso. Otros artistas no lo idealizan sino que constatan las ambigüedades en la gestión o, directamente, ponen de relieve las incomprensibles agresiones a que los humanos la hemos sometido. Todos los caminos son legítimos, dependiendo del objetivo que perseguimos. Queda patente, pues, que el paisaje es de todos y las miradas lo pueden enriquecer, transformar o difundir. El arte y la cultura son excelentes mecanismos para lograrlo.

    Santi Vila Vicente
    Consejero de Cultura
  • La galería El Claustre ha superado con éxito un gran reto con la publicación de este libro “Las tierras de Girona” que tiene en sus manos. No hay ninguna duda de que era todo un reto cumplir el objetivo que se había marcado de recoger en una publicación la diversidad, calidad y belleza de los pueblos y paisajes de las comarcas gerundenses. Un reto que dejó en las manos y la inspiración del pintor Jordi Jubany, el autor material de este hito y que cuenta con la confianza de El Claustre desde que la galería lo adoptó - si se me permite la expresión - en su línea de descubrir nuevos artistas y darles una oportunidad. En el año 2012 ya pudimos disfrutar de la visión del artista sobre Europa que El Claustre también recogió en un libro y una exposición. Cuatro años después repite la experiencia, pero esta vez centrada exclusivamente en las comarcas gerundenses. Jordi Jubany ha explicado que cuando pinta le gusta estar en contacto con él mismo ya que de esta manera es más fácil que su obra denote la emoción que siente cuando crea. Sus cuadros reflejan no solo esta emoción de que habla, sino que también muestran la atracción que siente por nuestra tierra, que todos compartimos. El tiempo ha confirmado que aquel joven artista autodidacta ha consolidado sin perder la autenticidad que lo ha caracterizado desde el primer momento.

    Eudald Casadesús i Barceló
    Delegado del Gobierno de la Generalitat en Girona
  • ¿Como identificamos la calidad artística de un pintor? ¿Cuando la crítica alaba unánimemente su obra? ¿Cuando expone en todo el mundo? ¿Cuando vende todo lo que expone? Parece que ninguna de estas preguntas no nos conduce a la respuesta acertada. ¿Y si fuera tan fácil como situar el umbral de la calidad en el efecto que la obra produce sobre el espectador cuando la observa; valorar el artista en su justa medida de las olas de placer y emoción que provoca en el observador, según la capacidad de conmoverlo, de entroncar los recuerdos de uno (el artista) con los del otro (el espectador) sin haber compartido el mismo momento? Es esta capacidad de impactar quien pasea por una galería de arte lo que distingue a los artistas excepcionales, aquellos que se sitúan por encima de la media, de todo lo demás. Jordi Jubany, nacido en Mataró en 1970, podríamos decir que gerundense de adopción, tiene ese don. Sus cuadros muestran una fuerte personalidad y un estilo propio que han conseguido que su obra sea difícil de encasillar, aunque se le sitúa cerca de los impresionistas. Es una persona inquieta, viajera y viajada, vital y que llega a la madurez artística demostrando una vez más la capacidad de dominar la luz y el color, de jugar con las transparencias y los contrastes, de emocionarse y de emocionarnos. Este libro que tiene en sus manos, Las tierras de Girona, es una buena recopilación de los paisajes y rincones urbanos que han ligado Jubany a nuestras comarcas. Afortunadamente, los gerundenses hemos tenido la oportunidad de poder contemplar totalmente su obra en varias ocasiones en la galería de arte El Claustre, un espacio de referencia y de prestigio en el panorama del arte catalán, con el que Jubany tiene un fuerte vínculo artístico. Jubany brilla de nuevo en estas páginas, demostrando que la tenemos que contar entre los nombres propios de la importante tradición paisajística de las comarcas de Girona. Y con él brillan nuestras tierras. Jubany nos demuestra una vez más, con su capacidad de transmitir la humanidad de los espacios que pinta, que somos doblemente privilegiados: por nuestra condición de catalanes y de gerundenses.

    Pere Vila i Fulcarà
    Presidente de la Diputación de Girona
  • La creación artística tiene el valor de darnos una visión diferente y única del mundo que nos rodea. La mirada particular de cada creador da unos matices en nuestro entorno que a menudo nos sorprenden, y que nos permiten reflexionar sobre aquel espacio y la relación que mantenemos con él. El Claustre y Jordi Jubany son un binomio ejemplificador en este sentido. La relación entre ambos ya fue protagonista en la celebración del trigésimo aniversario de la galería, y ahora vuelve con más fuerza que nunca gracias a este libro y la consecuente exposición, que en esta ocasión abarca el conjunto de las tierras gerundenses. La manera que Jubany tiene que representar los paisajes, jugando con el cromatismo para hacer que las calles, los rincones o los monumentos luzcan como no nos los hubiéramos imaginado, hacen de este libro y de la exposición una constante redescubrimiento de nuestro territorio. Las instituciones debemos velar para que todo este talento brille y tenga su recorrido. Desde el Ayuntamiento de Girona estamos haciendo una apuesta fuerte por la cultura en una doble vertiente: primero, potenciar la cultura como herramienta para el crecimiento de las personas, para conseguir así una sociedad más formada, libre y madura; y segundo, convertirla en un motor económico que ayude al progreso de la ciudad. Con estos objetivos, hemos consolidado ya muchas iniciativas en diversos ámbitos de la cultura. Ahora nos proponemos dar un paso más y poner más herramientas al alcance que nunca porque la creación artística tenga en Girona el mejor lugar donde crecer y desarrollarse. Dentro de esta política, es imprescindible que las administraciones no vayamos solas. Para que este proyecto sea un éxito, es necesario que el sector privado consolide también un tejido con el mundo de la creación artística y la cultura. Que todos los actores implicados juguemos nuestro papel de la mejor manera posible. Por eso quiero hacer una mención especial a la galería El Claustre, que siempre ha apostado por el nuevo talento, le ha dado espacio y repercusión pública, y ha permitido que jóvenes valores puedan consolidar una trayectoria artística y también un espacio donde vender sus obras. Como decía, el binomio Claustre-Jubany es ejemplificador. No sólo en el impulso de la cración artística en nuestro país, sino también en generar este mercado imprescindible para la profesionalización de la cultura. Desde aquí desear los máximos aciertos a los dos.

    Marta Madrenas i Mir 
    Alcaldesa de Girona
  • El Claustre es la galería de referencia para un amplio público de nuestras comarcas y de toda Cataluña. Desde hace treinta años, con un gusto exquisito y desde el conocimiento profundo del mundo del arte, los responsables de El Claustre han sabido descubrir el talento allí donde despuntaba y ofrecer cuidadas selecciones de artistas y obras, velando siempre por tender puentes de conexión y diálogo entre el artista y el espectador ansioso de disfrutar de nuevas propuestas. La pintura de Jordi Jubany es un ejercicio de sinceridad creativa. Jubany es un artista joven que, imbuyéndose del espíritu de los paisajes que lo inspiran, consigue equilibrar el arrebato del color con la linealidad arquitectónica de avenidas, plazas, calles y edificios, preservando en equilibrio absoluto la armonía de los espacios. Un pintor que se ha formado en la práctica del oficio, y que, alejándose de estereotipos, ha conseguido voz propia en el ámbito de la creación artística. Es un placer para mí poder prologar un libro que es la recopilación de la obra reciente de Jubany porque sus cuadros me sedujeron desde el mismo momento de descubrirlos, desde la primera observación atenta. Y es un placer añadido que el libro que prologo sea Tierras de Girona, una recopilación de imágenes coloristas, encantadoras e impactantes de nuestro país, presentadas con la fuerza y la amabilidad que Jubany sabe transmitirnos. Saboreando estos cuadros, me atrevo a destacar que Jubany presenta una obra rica y compleja, con las estridencias justas para que a la vez resulte apacible y comprensible. Una combinación contundente, en la que reconocer los espacios y los escenarios que recrea permite una complicidad inmediata con el pintor. Felicidades por esta magnífica propuesta pictórica que espero que todo el mundo disfrute con el misma intensidad con que la he disfrutado yo.

    Marta Felip i Torres
    Alcaldesa de Figueres 
  • En primer lugar quisiera felicitar a la familia Mascort por su labor de difusión del arte, de potenciación de artistas emergentes y de consolidación de los consagrados. Por ello, siempre que me lo han requerido ha sido un placer aportar un granito de arena para apoyar la labor que está llevando la Galería El Claustre. Evidentemente, la felicitación que viene a continuación es para el artista, Jordi Jubany, de quien tanto Miquel como Marià Mascort son fervientes admiradores. De “encuentro providencial” podríamos definir el día que Marià Mascort y Jordi Jubany cruzaron los caminos de su vida. A partir de ese momento, se inicia una relación continuada entre el pintor y la Galería El Claustre que hoy se materializa en la segunda publicación monográfica dedicada a su obra. Jordi Jubany se estrenó profesionalmente en la Galería de El Claustre de Girona hace más de una década. La muestra coincidió con los 30 años de existencia de la sala y fue acompañada de un completo catálogo. Más que interesantes son las reflexiones de M. Mascort en relación a su filosofía hacia el mecenazgo: “Uno de los compromisos de una galería de arte es el de incorporar nuevos pintores y escultores que tanto pueden ser figuras ya contrastadas y reconocidas, como de otros a quienes se les apoya porque tienen calidad suficiente para mostrar su obra a la consideración del público y entrar de este modo al circuito de exposiciones [...] “. Y, sigue diciendo “El primer vistazo al ver la obra de Jordi Jubany fue deslumbrante... los cuadros eran tratados con una personalidad fuera de lo común y nos llevaron a la convicción de que estábamos ante una figura destacada en el mundo de la pintura [...] como un artista que sabe transmitir su inspiración al espectador y que llega a emocionar al contemplar la belleza de su obra ...”. Efectivamente, al acercarnos a su obra uno se da cuenta que el ejecutor es un personaje inquieto, amante de la naturaleza y el arte, viajero y, sobre todo, vital; con una vitalidad que va creciendo a medida que va madurando. Si conocemos algunas de las telas de los primeros años y las comparamos con las que acompañan el presente catálogo se evidencia una evolución, tanto en el aspecto técnico y colorista, como en el formal, aunque los temas tratados son similares: paisajes y rincones urbanos. Tal y como ya hemos tenido ocasión de ver en exposiciones anteriores es un gran entusiasta de Venecia, Roma o Florencia, París, o bien San Petersburgo y Moscú, ciudades impregnadas de arte y de impactantes arquitecturas que no te pueden dejar impasible. Hoy, el artista nos propone un paseo artístico por diferentes comarcas gerundenses: Unas costeras - las que gozan de reclamo turístico gracias a mantener su personalidad -, como Port-lligat, Calella de Palafrugell o Port de la Selva; otros corresponden a parajes naturales montañosos; otros pertenecen a lugares con elementos arquitectónicos diferenciadores como plazas porticadas o el entorno amurallado de Torroella de Montgrí, y no pueden faltar lugares emblemáticos de la capital de la provincia y del Alt Empordà. En la técnica y en el color se muestran los cambios más importantes de la evolución del artista. En cuanto a la técnica Jubany ha llegado a un punto en que logra establecer un juego con el espectador gracias a la alternancia de la paleta y los pinceles; a las estudiadas mezclas de material pictórico y el adecuado aumento de diluyente, nos presenta unos aceites ligeros y fluidos, incluso, con goteos, que nos transportan a la técnica de la acuarela. Las formas, el agua, los volúmenes arquitectónicos, las esculturas, quedan insinuadas pero perfectamente reconocidas. Todo realizado a base de disparos rápidos que exteriorizan la espontaneidad y la energía que transmite. Por otra parte, ha alcanzado un gran dominio del tratamiento de la luz y del color. Tanto es así que la amplia y delicadísima gama cromática y la superposición de colores nos proporciona un juego de transparencias y contrastes que nos sitúa en el preciso momento del día; asimismo las telas rezuman la estacionalidad y la meteorología que el artista nos quiere transmitir. En esta ocasión una buena parte de las obras están tratadas en una amplia gradación de una misma gama cromática: granates para la Pujada del Seminari, para las barcas o para el interior de la iglesia gótica, o bien verdes para el Valle de Nuria o para las pesquerías del Lago de Banyoles. También estarán presentes las contraposiciones de tonos cálidos como los rosados con verdosos en Camprodon, amarillos y naranjas versus grises y negros en Girona o bien la combinación de blancos, azules grises y negros en diferentes parajes costeros. En definitiva, Jubany nos ofrece una serie de estampas gerundenses que cautivarán a todos sus seguidores. La más cordial enhorabuena al artista y a la Galería El Claustre!

    Inés Padrosa Gorgot
    Historiadora del Arte
  • La pintura se hace como la poesía, ut pictura poesis, dejó escrito el poeta latino Horacio, en su art poética. Añadió a continuación que puede haber pintura -o poesía- que te cautivará más si estás cerca, mientras que otra te seducirá si la miras desde más lejos. Horacio considera que hay pintura -o poesía- que goza de la penumbra, en cambio quiere ser vista a plena luz la que no tiene miedo de la agudeza elocuente del crítico: así, aquella te placerá una sola vez, dice, pero la otra te placerá aunque la contemples diez veces. Las tierras de Girona son fértiles en representaciones pictóricas y literarias. Escritores y pintores han fijado las llanuras luminosas del Empordà, los acantilados ariscos de la Costa Brava y las piedras austeras de la ciudad de Girona, con la palabra o con los pinceles. La representación del territorio termina componiendo un imaginario colectivo y dando identidad, a los lugares y a las personas. Después de leer el poema de Joan Maragall sobre la Fageda d’en Jordà o contemplar el cuadro de Santiago Rusiñol sobre los jardines de Girona, o después de ser interpelados por los textos que Mercè Rodoreda escribió sobre Romanyà de la Selva, nos acercamos de una manera nueva a estos santuarios de la naturaleza, a estos espacios urbanos. Porque la pintura, como la literatura, tiene la capacidad de conceder trascendencia espiritual al paisaje. La tierra tira. O como dijo Maria Àngels Anglada, “el paisaje llama la mirada”. Y esta mirada, creativa, transfigura el paisaje Jordi Jubany sabe que, antes que él, un desfile de buenos pintores como Santiago Rusiñol, Prudenci Bertrana, Mela Muter o Enrique Marqués, fijaron la ciudad de Girona, por centrarme en un lugar. Jubany conoce los referentes pictóricos de una Girona que ha estimado la paleta de muchos pintores, que se ha dejado acariciar por sus pinceles y que, a cambio, les ha concedido obras maestras. Todos conservamos algunas en la retina. Lo esencial del lugar, el alma del lugar, es eternizada. También Jordi Jubany, cada hora del día y cada rincón de la ciudad le han dicho su secreto. Y él la ha sabido reconocer, le ha retenido el instante, le ha retenido el alma. De Girona, y de otros lugares. Sólo si se observa atentamente y enamorada la realidad, el mundo que nos rodea, se pueden hacer cuadros como los de Jubany. La selección de temas y el encuadre particular de Jordi Jubany rehuye las convenciones. Quiero decir que en sus cuadros sobre Girona, por ejemplo, sólo nos deja ver una parte de la iglesia de Sant Martí o nos muestra el Pont de Pedra solo, sin la aguja de Sant Feliu ni el campanario de la catedral. El ojo de Jordi Jubany corta aquí, corta allí, para luego construir el paisaje, lentamente y a su gusto. Hay, además, la técnica, ars, y el talento, ingenium. Jordi Jubany tiene una técnica personal y segura, con mucho oficio detrás. Domina las líneas geométricas del espacio, la capacidad volumétrica del conjunto, el color interno de los lugares, la esencia del paisaje o de la ciudad. Ciertamente, los cuadros de Jordi Jubany, no dejan de cautivar, repetidamente vistos a plena luz.

    Mariàngela Vilallonga
    Catedrática de la Universidad de Girona y Miembro del Instituto de Estudios Catalanes
  • A menudo paseo por ferias de dibujo que se hacen en todo el país, lo hago porque es parte de mi trabajo y además me gusta hacerlo. Es un placer poder disfrutar de una obra pura, sin artificios ni formalismos, aunque sin influencias. Es un placer poder ver como un chico o una chica cuando les hablas de aquel cuadro que te ha interesado, les brillan los ojos y lo enseñan y hablan a medio camino entre la ilusión y el temor de ver reconocido o no su trabajo, como si esperaran una sentencia del espectador. Pero, por que no decirlo, también paseo por las ferias con la secreta intención y esperanza de encontrar artistas aún desconocidos, jóvenes y con talento, a quien poder apoyar para que se abran camino en el mundo del arte, y que con los años -cuando ya tengan ganado un nombre y un prestigio- poder tener la íntima satisfacción de saber que no me equivocaba, de poder decir, “yo lo encontré”. Esto, todo ello, me pasó un día hace unos 7 años... No recuerdo ni el día exacto ni todos los detalles de ese encuentro, de hecho no me hace falta. Tal vez no lo recuerde porque han pasado algunos años, pero yo creo que ese día sólo me quedó algo guardado en la memoria, y es que vi el primer cuadro, concretamente una acuarela, de Jordi Jubany . Lo que pasó el resto del día, se diluyó. Como estaba fuera de Girona, él no me conocía y no sabía que yo era el director de la Galería EL CLAUSTRE, y por tanto cuando me interesé por su trabajo se mostró tal y como es: transparente, franco, sencillo, no me intentó convencer para que le abriera las puertas de la Galería, no habló de sí mismo, sólo habló de su obra, y lo hizo con pocas palabras, pero directas, y cuando le pregunté porque pintaba así, él, sin ni pensarlo, me dijo “porque me gusta”, no se podía decir más con menos. De hecho ni intentó venderme su acuarela. Cuando le pedí que me comentara la obra, muy educadamente me dijo que la obra ya estaba hecha, y que no eran sus explicaciones las que harían que me gustara o no. Ahora era la obra, sólo la obra, la que me tenía que convencer. De repente me di cuenta de que estaba -no ante un pintor-, sino ante un artista con un potencial enorme, y que bastaba con que alguien pusiera en marcha ese talento que tenía y tiene. Allí mismo le di la mano, le invité a desmontar la parada de la feria, y le dije que le esperaba en la Galería, donde le propondría un proyecto artístico por su trabajo. No lo dudó, y entre los dos recogimos los cuadros mientras los pintores próximos nos miraban sorprendidos, y nos fuimos cada uno por su lado confiando en volver a vernos pronto. De hecho al cabo de unas horas cuando regresaba en coche a casa, me di cuenta de que tenía un problema ya que no sabía ni cómo se llamaba aquel pintor ni dónde encontrarlo. No se lo había pedido, pero estuve seguro que nos veríamos pronto. Nos habíamos dado la mano y estaba seguro de que con ello había más que suficiente. Así fue. Jordi era joven, muy joven pero ya lo tenía todo, un don innato para las artes (un día hablaremos de Jordi escultor), una buena formación académica, muchas ganas de trabajar y muchas, muchas ganas de seguir aprendiendo. No nos decepcionó en nada. Ahora, que ya tiene un nombre consolidado, me dice que la Galería El Claustre le ha ayudado en este camino, y me gusta pensar que así ha sido, pero todavía me gusta más cuando veo que nos lo corresponde y honra con su arte y su amistad. Sólo lamento una cosa, y es que no llegué nunca a comprar aquella primera acuarela que tanto me impresionó, de hecho ni en él ni yo hemos conseguido recordar exactamente cuál era. He llegado a pensar que quizás nunca existió, y que de todos los óleos y acuarelas que vi aquel primer día, yo visualicé un fragmento de cada una y terminé haciendo un cuadro propio, pero, si fuera así , es igual, en cualquier caso siempre sería un JORDI JUBANY.

    Marià Mascort Yglesias
    Director de la Galeria de Arte El Claustre
  • “El Claustre de Girona celebra su treinta aniversario. La Galería de Arte que la familia Mascort abrió en el carrer Nou de Girona, 

    hace treinta años que alienta la actividad artística y cultural de la ciudad, a los pintores y escultores que han expuesto sus obras, y a los socios y coleccionistas que las adquieren. La familia Mascort lo ha hecho sin desfallecer, con el convencimiento de que, a pesar de las dificultades que sin duda han encontrado, aquel proyecto inicial se consolidaría en una próspera realidad de la cual todos nos sentimos testigos privilegiados. Me atrevería a decir que la llave de su éxito ha sido la gran confianza en sí mismos. Mas allá de los recursos volcados en esta tarea, de una acertada y muy seleccionada programación de las exposiciones, de su creciente profesionalidad y de la complicidad de una extensa red de críticos de arte y de colaboradores, los Mascort han creído 

    firmemente en su trabajo y en su planteamiento,y han ido creando y consiguiendo una imagen de marca única, inconfundiblemente asociada al nombre de la ciudad. 

    El Claustre de Girona ha llegado a ser un punto de referencia y de prestigio indiscutibles en el panorama artístico de Catalunya, y una plataforma de lanzamiento de nuevos valores, de nuevas generaciones de artistas dispuestos a tomar el relevo y a obtener el reconocimiento artístico que les corresponde.

    De esta voluntad de proyección hacia el futuro, tenemos un buen ejemplo en la exposición individual del joven pintor Jordi Jubany, con la que la Galería ha querido conmemorar el treinta aniversario de su fundación. Me consta la apuesta que El Claustre hace por la obra de Jubany, y también la brillante trayectoria profesional que el pintor ha tenido hasta ahora.

    Solo me queda desear el éxito que este binomio se merece, y que El Claustre continúe escribiendo, desde Girona y con idéntico acierto, nuevas páginas de la creación artística de nuestro país.

    Por muchos años!”

    Carles Puigdemont i Casamajó
    Presidente de la Generalitat de Catalunya
  • “Participación corta pero significativa ya que artisticamente es joven, y lo que más interesa es que avanza con paso seguro y pinta a conciencia, 

    seguro que con la representación de las cosas que ve llega a plasmar un verdadero sentimiento de humanidad.

    Hace una llamada que nos lleva al futuro que, sea como sea, tiene que llegar y que debe encontrarnos con suficiente bagaje – espiritual y moral, pero también artístico – para poder asimilar los cambios. Estos serán más de espíritu que de entorno y necesitaremos tener clara conciencia de lo que somos porque los vientos, a veces enloquecidos, de la beneficiosa renovación que se prepara nunca se lleven las esencias de lo fundamental. Y esto lo conseguiremos quienes amamos el arte y lo sentimos como ejemplo de vida recta con obras que vienen de antes y con otras que son de ahora como la de Jordi Jubany que nos acompaña. Observémoslas con atención y veremos que nos instruyen y nos hacen buena compañía.”

    Josep M. Cadena
    Periodista y Crítico de Arte
  • “Ante la obra pictórica de Jordi Jubany, sobran y se hacen innecesarias las palabras y la oratoria, porque intentar dibujar con la palabra lo que ha estado pintado con pincel maestro sería un atrevimiento más propio de la arrogancia narcisista que de un reconocimiento de la maestría del pintor. Precisamente, podréis comprobar como, inspirado en ciudades acogedoras y protectoras de pintores y artistas, Florencia, Roma, Venecia, París, Madrid, Barcelona y nuestra estimada Girona, la obra de Jordi Jubany nos transmite la esencia y el espíritu de estas ciudades, ordenando de la mejor manera el pensamiento, la forma y el color.

    Yo he disfrutado observando, contemplando e imaginando la obra de Jordi Jubany, un joven con talento, con ilusión, con futuro, gracias a su trabajo, a su oficio y a la magia que transmite y comparte a través de sus cuadros. Digo sus, pero habría que decir ya nuestros”. 

    Que disfrutéis mirando y contemplando su obra, que seguro que nos ayudará a confiar en un futuro que espero y deseo más ilusionante, justo y solidario para todos.

    Deseo que el derecho a la cultura y el derecho a disfrutar de las artes, como la pintura, esté más extendido entre toda la ciudadanía. Y permitidme terminar dando un consejo al amigo Jordi, con palabras de Séneca: Jordi, continúa tu camino con ilusión y confianza, y sitúate por encima de los elogios y las críticas. Pon en el mismo saco elogios y críticas. Avanza con humildad y dedicación. Creo que tu presente ya dibuja un futuro espléndido.”

    Ramon Llorente Varela
    Defensor de la ciudadania de Girona
  • “Es un placer prologar el libro de la exposición de un artista joven cómo es Jordi Jubany por lo que esto representa de valentía, empuje, iniciativa y entusiasmo. 

    Un artista que quiere destacar por su espontaneidad y que, según cuenta él mismo, busca ofrecer una obra natural, relacionada con la vida. Las pinturas que conforman su obra son una muestra clara de ello, desde las imágenes de Girona, Llançà y Cadaqués hasta las de Florencia y Venecia. Pero el mérito de Jordi Jubany es que a pesar de su juventud artística y a pesar de considerarse un autodidacta que no cree en los grandes maestros, tiene claro lo que quiere y avanza con seguridad. Y tiene toda una carrera por delante para llegar a su objetivo.

    Artistas como él son necesarios para la construcción de un país cómo el nuestro. Por ello, desde la administración es necesario motivar a la sociedad a favor de la cultura y apoyar exposiciones como esta que sirven para fortalecer nuestra realidad cultural y para situar nuestro nivel cultural cómo un referente. Jordi Jubany contribuye a ello mediante su actividad creativa. Una actividad que siempre puede actuar de estímulo para el resto de nuestros artistas. 

    La cultura, el arte, son bienes públicos que tienen un marcado valor social por la función de cohesión que ejercen sobre la sociedad. Por ello, desde los poderes públicos tenemos que velar no solamente por las manifestaciones culturales del pasado, si no que también hemos de hacerlo por la nueva creatividad artística cómo la que hoy se nos presenta.”

    Eudald Casadesús i Barceló
    Delegado del Gobierno de la Generalitat en Girona

PROCESO DE CREACIÓN

A veces me piden que pinte cuadros para colgar en sitios muy especiales.

Me gusta hacerlo, ya que con frecuencia descubro lugares nuevos donde inspirarme, y siempre, siempre, conozco gente interesante que le gusta mi obra.

Aquí os dejo una muestra.

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